miércoles, 2 de julio de 2008

La Bruja y el Hombre más sabio

Existe una pequeña aldea que no se encuentra en ninguna mapa,en esa aldea vivía gente menuda, y hacían lo que la gente menuda hace, no existía la televisión en ese lugar no hacia falta ya que no había electricidad,el trabajo era duro en esa aldea ya que se levantaban muy de mañana para realizar sus labores.En las tardes cuando llegaban de su trabajo no había mucho que hacer, así que se prendía una gran fogata y cantaban alrededor de ella.
¡Que bonita aldea!
Un día el hijo del rey encontró un objeto misterioso cerca del río, lo tomo con precaución con una bolsa que cargaba, y lo llevo hasta su padre.
-¿Padre que es esto?- Pregunto el joven.
- Pues parece un libro de hechizos - susurro el rey, mientras con mirada ansiosa lo observaba su hijo.
-¿Y para que sirve?- Recalco el muchacho con una sonrisa en los labios.
-Para hacer cosas muy malas, la magia solo trae problemas, todo debe tener un orden y la magia rompe con ese orden.-Pronuncio con firmeza el rey, además añadió- Tirad ese libro en las mismas aguas donde lo habéis encontrado, y olvidaos de el.-dicho esto se paro el rey y salio de la habitación.
La familia real, vivía en una casa como los demás, no tenían lujos, pero la gente de la aldea consideraban al rey como el más sabio de toda la región, y lo querían mucho.El joven príncipe tomo entre sus manos ese libro, y lo apretó en su pecho moría de ganas por saber que decía, pero no quería desobedecer al rey su padre.
-¿Que hacer? ¿Tiro el libro? ¿Lo guardo? ¿Aprendo a leer?- estas preguntas se hacia el joven que daba vuelas de su casa al río y del río a su casa, doce vueltas dio en total antes de llegar a una conclusión, se sentó a la orilla del río y abrió por primera vez un libro...Unas letras doradas en la primera hoja llamaron su atención y muchos garabatos incomprensibles en las demás hojas.
-Necesito aprender a leer- se decía así mismo el joven mientras le daba vueltas a las paginas de ese misterioso libro.
Una anciana que por ese lugar pasaba, se detuvo a observarlo por un largo rato, pensativa y con paso muy lento se acerco para decirle:
-¿Te gusta leer sobre como invocar hadas mijito?- con una sonrisa en los labios de aquella anciana
-¿invocar hadas? ¿De eso trata este libro? ¿Esta segura anciana? dijo sin vacilar el muchacho
- ¿que si estoy segura?-rió la anciana- ese libro es mío¡¡¡¡ -y se lo arrebato de las manos
-perdone señora yo no sabia de quien era. - apenado el joven, que agacho la cabeza y se sonrojóLa anciana lo miro nuevamente, después de suspirar, se rasco la cabeza y le dijo:
-tu eres el hijo del rey mas sabio de estos bosques ¿cierto? y ¿quieres aprender a leer no es verdad?yo te puedo enseñar, claro si tu quieres...El joven príncipe sintió miedo pero le llamaba mucho la atención ese libro con letras doradas, y a pesar de que su padre le dijo que se deshiciera de ese libro acepto.
-Tendrás que venir conmigo a vivir por tres semanas, desde este momento, sino lo aceptas jamás aprenderás a leer. - dijo sin mas rodeos la anciana.
No tuvo más remedio que aceptar y se fue con la anciana.
Al pasar los días el rey, se ponía cada ves mas triste por que su único hijo había desaparecido, mando a sus mejores hombres a buscarlo, pero estos no eran más que tres leñadores que no encontraban sin ayuda de su mujer los zapatos.Pasaron los días, las semanas, los meses y al finalizar un año, una anciana toco las puertas de la casa del rey.
-Muy buenas tardes, su majestad, le traigo noticias de su hijo, pero todo tiene un precio. -Riéndose a carcajadas la anciana.
- Pagare lo que sea, quiero saber donde esta mi hijo. - Grito el rey desconsolado
-Quiero tu sabiduría- propuso la anciana
-¿Como te daré eso? - Incrédulo pregunto el rey
- No te preocupes de eso me encargo yo... entonces ¿acepta?
-No tengo más remedio que aceptar vieja loca -Grito el rey.
Después de esto se alejo la extraña mujer, a un viejo carretón de madera, de donde tomo una caja de cerillos y se la entrego al rey.
-Tome, este es su hijo, hoy por la noche me llevare su sabiduría, me marcho.
- corto un mechón del rey que estaba mudo después de recibir la cajita de cerillos, tanto que no noto que le habían arrancado un trozo de cabello.
El rey abrió la pequeña caja de cerrillos, y encontró una hoja de papel muy bien enrollada, con un pequeño bultito, la hoja decía:
"Querido padre: estoy aprendiendo a leer y escribir , la mujer que me cuida es una bruja muy poderosa, si estas leyendo esta carta, es que falle en mi examen final, que es en llamar a un hada, no se a que se refiera a lo del sueño eterno, pero sino lo realizo bien eso me pasara, tu hijo que te quiere y te extraña."
El rey tomo con sus manos el pequeño bultito y lo empezó a desenvolver, con gran delicadeza, los ojos se le llenaron de lágrimas cuando descubrió un pequeño cuerpecito, ya sin vida. Era su hijo que se convirtió en hada.La bruja lo necesitaba para un conjuro, solo le faltaba un trozo del hombre más sabio de la zona para poder hacerlo, además de que la luna estuviera llena.
El pueblo sin nombre se compadecía del rey, que no solo había perdido un hijo sino que también ya no era el más sabio.
A los dos años de que había ocurrido el triste suceso, apareció en las calles de la ciudad la anciana acompañada de un caballero de armadura dorada.Todos los del pueblo corrieron a esconderse, pues era la bruja que había matado tanto al hijo del rey como a su sabiduría.
Toco la puerta del rey, escupió tres veces en el piso y volteo con mirada desafiante a su alrededor, entonces la puerta se abrió:
-Ahora ¿que deseas? -dijo un hombre con surcos en la cara de tanto llorar.
- Te traigo lo que querías - riéndose maliciosamente la anciana
-No te entiendo. - replico el rey.
El caballero misterioso camino hasta donde estaba el rey, y lo abrazo...
-¿Quien eres? -dijo asombrado el rey
-¿Acaso no reconoces a tu propio hijo? ... Padre. -Dijo con voz entrecortada el caballero
-¡Hijo, ¿Acaso eres tú?! -Grito el Rey
-Te mande una carta, que decía que estaba estudiando, porque quería aprender a leer y que lo logre en pocos días, la anciana era maestra y ella me enseñaría medicina, y ocupaba un poco de tu cabello para unos experimentos que deseaba hacer, y que te mandaba un pequeño muñeco de arcilla que había hecho en mis ratos libres, por que me encantaban los cuentos de hadas.
El pueblo estaba asombrado, todos oyeron de viva voz del rey lo que decía la carta, y no daban crédito a lo que oían.
La anciana los miro fuerte a todos, y dijo con su voz ya cansada por los años:
-El rey no sabe leer ni escribir, así que inventa lo que no sabe.
- dicho esto hecho a reír
-El rey se puso rojo como un tomate, pero llenaba de besos al hijo que creyó muerto.
Entonces el hijo del rey hablo como todo un líder:
- De ahora en adelante abriré una escuela para que todos puedan leer y escribir, la anciana y yo seremos sus profesores, y no habrá excusas tenéis que asistir a diario, por que un pueblo que sabe leer, aprende a soñar.
THUNDER08

1 comentario:

thunder dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.